Sociedad Española de Historia Agraria (SEHA)

La Sociedad Española de Historia Agraria (SEHA) nació de forma muy modesta (como un Seminario de Historia Agraria) tras varios encuentros y seminarios, constituyéndose de forma oficial en septiembre de 1990. Su órgano de expresión es la revista de Historia Agraria. Revista de Historia Rural (coeditada en la Universidad de Murcia y Universitat Autònoma de Barcelona) cuyo número 40 se publicará en diciembre próximo. En la web www.seha.info  puede ampliarse la información.

La generación que participó en la creación de la SEHA tuvo entre sus libros de referencia los de Crecimiento y desarrollo o Catalunya dins l’Espanya moderna y su influjo se nota en la investigación que se ha hecho de historia agraria en España, aunque no existiera entonces el grado de especialización que hoy tiene. Quien más, quien menos es deudor de la integración de la geografía en la historia, del saber contar con la economía y la estadística, de la aspiración de historia total… o en general de la renovación metodológica que suponía la lectura de cualquier libro de P. Vilar.

Hacia 1990, cuando se creaba nuestra asociación, los aires revisionistas y las consecuencias de hacer investigación según lo que dictaba la moda llevaron a una cierta marginación de la obra de P. Vilar. Esto se notó posiblemente menos en Cataluña, donde su influencia siguió inspirando la investigación de historia agraria, que en otros lugares; en todo caso, fue general el repliegue de la metodología inspirada en el marxismo. No creo que los recambios que debieran haber llenado los huecos que dejaba tal metodología hayan sido con frecuencia muy fructíferos. Por el contrario, creo que sigue manteniendo gran actualidad el reto expuesto por Vilar en el Prólogo a Crecimiento y Desarrollo, cuando planteó la conveniencia de la “triple educación”: sensibilidad por el factor tiempo, por la desigualdad de los desarrollos y por la interacción continua entre los factores históricos, al tiempo que una desconfianza sistemática hacia toda idea de causalidad unilateral. La aplicación de este consejo en historia agraria pueden comprobarse en su trabajo sobre la viticultura mediterránea (publicado en el Homenaje a L. Febvre) que ya ha cumplido medio siglo, pero que puede seguirse leyendo hoy de modo nada reverencial, y por supuesto en su obra Catalunya dins l’Espanya moderna.

Va a hacer casi treinta años que Vilar expuso en la Fundación March sus “Reflexiones sobre la noción de `economía campesina`”. Su intervención se inició haciendo partícipe al auditorio de sus dudas, preocupaciones y hasta irritaciones por la superabundante literatura sobre las “cuestiones agrarias”, la “economía del campo” o “el papel histórico del campesinado”, expresiones que obedecían a lo que él consideraba un abuso de la utilización de lo “rural” o “campesino”, como conceptos con un alto grado de abstracción o como mero adorno de cualquier investigación. No sé si la mayoría de historiadores agrarios compartirán hoy esas dudas y “hasta irritaciones”, ahora que la historia agraria ocupa un lugar más modesto e incluso vocacional. Pero no resulta difícil sintonizar con el desconcierto y la preocupación de Vilar ante la situación expuesta en aquella conferencia, y que aún permanece al inicio del siglo XXI: “La vieja contradicción entre producción y consumo desigualmente localizados, regional en el alba del capitalismo (cuando intentaban luchar contra ellas Campomanes y Turgot), es, ahora, mundial. El mundo de la “economía campesina” es el mundo que sufre del hambre. Y el mundo no-campesino no sabe qué hacer con los productos de sus campos”.

Ricardo Robledo
Salamanca, 12 de noviembre de 2006